Ambrosia... (Transgresión a la poesía; Erótika 10)
Al abrir mi ventana los aromas lo invadían todo, azahares, pitósporos, jazmines y para coronar mi cien...la verbena de almendra dulce (Aloysia virgata) ... En blanco florido se golpearon todos mis sentidos. Caí sobre el colchón con mi cuerpo desnudo y mente en blanco, dejándome llevar por todos esos múltiples aromas dulces que hacían sentir "El David de Miguel Ángel tan perfecto..."
Mis dedos bajaron por mi garganta, encendiendo aún más las ganas de un orgasmo... y recorriendo desde la misma garganta al pubis de ensaladas de vellos crespos con brillos rojos. Se enredaban en ellos mismos , vellos y brillos lustrosos de castaño colorín de mi pubis enloquecido por el rose, mientras mis dedos buscaban las formas exquisita de mis caderas y nalgas de piedra, pero suaves al tacto; abismos que aguardaban el momento justo para sentir mi mano sobre ellos, mis dedos que esculpían con belleza el placer que sentía... La sensación de erección de mis carnes , me mostraba que al parecer se acariciarían en eterno solitario. Al sentirlo erecto entre mis dedos provocaron tormentas en mi cabeza...pero al parecer mis cuerdas eran tocadas por otros dedos delgados que a lo lejos escuchaba mi nombre...
-Gustab, no puedes andar desnudo en todas partes, no todos entiende tus desnudez libre de pudores y no todos desean mirarlo, porque revolucionas a pacientes y enfermeras...- sólo las mire a los ojos con los míos cerrándose y sintiendo la oscuridad. Nunca supe porque me volvieron al sanatorio después de un tiempo de libertad.
Tres enfermeras me bañaban, y sus manos repetía las mismas caricias que yo me había hecho antes de que ellas llegaran.... Mi sexo estaba erguido y sus dedos los acariciaban. agitando la sangre dentro de mi pecho entregándose al dulce olor que entraba por la ventana.. Por un momento me hicieron sentir que mi desnudez no me pertenecía...y luego de un largo juego de villanas, donde sus bocas me turnaban, hicieron de mi cuerpo un ave atrapada....
Cerré los ojos, dejando salir el semen que buscaban... Mojando sus caras entre sus risas y sus gozos de aquelarre. Me dieron vuelta en las sabanas y degustaron mis nalgas, besaron mis espaldas de piedra y y montaron sobre mi carne erecta hasta sentir como se llovían por dentro...
Se acurrucaron para pasar la noche conmigo... mientras se turnaban entre orgasmos... y la más pequeña se aferraba a mis nalgas para guardar la fragancias y guardando cada orgasmo de almendras, y perlas que se secaban en sus mejillas, unos jardines en sus narices y la humedad de mi boca en su boca, que bañaba su sorprendido rostro, mientras mordían disfrutando cada rincón que su besos alcanzaban..
Sigo desnudo en la habitación y sigue el semen enredado entre mis dedos, mientras las enfermeras vuelven a la cama de bronce blanco... Ellas se llevaron mi aroma en sus cuerpos y yo sigo sintiendo Aloysia virgata y los azahares del limón.
No hay paz ni libertad en mis palabras...
Gustab o Rodrigo, ya no reconozco ni mi nombre, ni cual es mi personaje....
Nota: Esto no representa la poesía con sus reglas, representa la libertad de ser.

Comentarios
Publicar un comentario