Orgasmo ciego.
Te miro con hambre de piel, despacio, sin prisa, rasgando el silencio de tu cuerpo. Mis ojos recorren un fuego fiel, bebiéndose la geografía de tu cuerpo. No hay sombras que oculten tu forma, ni tela que tape lo que hoy desnudas. Mi mirada hambrienta te deja atada a un cuerpo de rostro y dudas. Te quitan años, te visten mis ansias, la luz se resbala por tus colinas de agudeza ternura. Mis ojos devoran la distancia, sembrando de chispas en curvas divinas. Qué hermosa la noche que cede al cuerpo, qué torpe la luna ante tantas ganas. Te miro desnuda y al fin despierto, perdido en tu piel de brava húmeda, orgasmo ciego de ternuras. Rodrigo Fuster Serendipia de Octubre La belleza de desacelerar el tiempo.