-Duerme, mi niño grande; duerme, mi niño fuerte: que el juego del amor rinde como la muerte… me decía. Ayer jugaba a las canicas frente a su portal Y las piernas de abajo le miraba. Era su bombacha la que me animaba, mientras rompía las rodillas tratando con mi ojos alcanzarla. Alas le da a mis sueños, éter a mis fantasías que en mi rostro prominentes ojeras a dejado. Llama le da a mi sueño, la cuna de pelos que asomados en sus bordes, animan mojando los sentidos . A solas en rincones, azoto el candil entre mis dedos, dejando mis brazos, largos y tendidos. Saltan a mis manos mil estrellas, afuera es su luna las que las desea. La fragua suya brillando por quemar, allá afuera, la esencia de mi veneno agitado en su jardín. Allá afuera es su negro camino de miasmas y mi sombra acechando su sombra entre fantasmas. y dice - ¡Duerme callado y ágil, vigílame la puerta! Mis pérfidos astros avivando, encendiendo su azabache. Humedales de carne negra y el rosado de su caldera. Me invita a entra...