Luz de luna.
Sólo por un momento se ha esfumado; Ella se imagina adorable y desnuda. Como si se hubiese evaporado, con los ojos cerrados. Ella se toca la humedad como luz de luna. Crudos rasguños se dibujan en su piel, los más tiernos pétalos atisban el cielo de la noche. En el pálido seno cubierto de rocío. Ella se oculta como ofrenda, donde el bosque es sólo un puñado de agua. Se toca sus propios pechos adorablemente aplastados en una secreta cama de amor, hojas secas de otoño. No bajes por flores al río amor, sólo queda un puñado de agua, cien lugares íntimos y un cielo de noche. ¿O fue la noche sólo un sueño? Rodrigo Fuster