Fragua. (A García Lorca, erótika IV)
La noche clara,
turbia de plata,
denudas las montañas
y la brisa parda.
Era blanca como el agua,
y su sexo, llamarada.
Vino al alba con mil caras,
viva y enamorada.
De lágrimas se bañaba,
de besos, mojada.
Al colibrí excitaba
con las alas suaves de marejada.
Era fragua,
blanca garza
de agua tibia
piel dorada.
Gustab
turbia de plata,
denudas las montañas
y la brisa parda.
Era blanca como el agua,
y su sexo, llamarada.
Vino al alba con mil caras,
viva y enamorada.
De lágrimas se bañaba,
de besos, mojada.
Al colibrí excitaba
con las alas suaves de marejada.
Era fragua,
blanca garza
de agua tibia
piel dorada.
Gustab

No era mujer: era la noche vistiéndose de luna.
ResponderEliminarNo era fuego: era el alba aprendiendo a besar el agua.
Y entre montañas, brisa y colibríes, la belleza encontró un nombre que el silencio jamás se atrevió a pronunciar.
Es complicado escribir sobre el amor.
ResponderEliminarTan pronto como yo, un poeta erótico/sensual
Tantos poemas rebosantes de calidez.
Con letras picantes y siempre el mismo contenido.
A veces, la escritura incluso resulta glamurosa.
De una manera sentimental y formal
Versos líricos, absolutamente encantadores.
Pero en la gran mayoría de los casos, todo es carnal.
Coinciden con mi ciclo de celo felino anormal.
Ensueños y deseos de mi ser interior.