¡¡¡¡ Embriagaos... !!!!! (A Charles Baudelaire).
Amor y deseo son dos cosas diferentes;
No todo lo que se ama se desea
no todo lo que se desea se ama.
Los labios son cascadas que se lamen sin miedo.
Abismos húmedos que sollozantes y sofocadas
hacen tempestades, misterio y enigma, reserva y sigilo.
Lesbos; Lesbos que se arrojan sin miedo
Los labios son cascadas que se lamen sin miedo.
Abismos húmedos que sollozantes y sofocadas
hacen tempestades, misterio y enigma, reserva y sigilo.
Lesbos; Lesbos que se arrojan sin miedo
al vacío sin fondo.
Ángeles que se turban la serenidad,
Ángeles que se turban la serenidad,
acristalada estancia donde tranquilas y solitarias
se poseen sin culpa ni pecado.
Desnudas se muestran con sonoros grilletes.
Esclavas en sus días felices,
tendidas se dejan acariciar,
Desnudas se muestran con sonoros grilletes.
Esclavas en sus días felices,
tendidas se dejan acariciar,
y en el diván cómplice, sonríen,
suaves igual que las mareas.
Por sus caderas subían a sus acantilados,
mientras se bañaban en espuma.
Sus brazos y piernas, sus muslos y caderas,
lustrosas como aceite, besaban sus bucles salados.
Ondosas posaban ante mis ojos.
clarividentes y serenas;
sus vientres y pechos, racimos de mi vid,
insinuando sus pelvis.
Cobre y oro en su piel,
soberbio maquillaje, herida de Lesbos...
Lesbos, los besos son como cascadas
que se arrojan sin miedo y fluyen,
Lesbos, desnudas de noches ardientes,
lánguidas y culpables,
son espejos
¡oh estéril voluptuosidad!
¡¡Muchachas amantes de propios cuerpos,
Embriagaos con sus frutos maduros de pubertad!!
Lesbos, tierras de noches ardientes,
lánguidas de orgasmo.
Gustab, poemas prohibidos.
Jueves 24

.jpg)
No eran los cuerpos.
ResponderEliminarEra la forma en que el silencio respiraba entre ellos.
Creí que el fuego habitaba en los labios, hasta descubrir que ardía mucho antes, en esa distancia mínima donde una mirada acepta ser mirada.
No vi pecado.
Vi dos soledades dejando caer los últimos cerrojos.
Vi la piel convertirse en orilla, y el deseo, tan antiguo como el mar, inclinar la cabeza ante algo más profundo.
Porque el amor, cuando llega desnudo de miedo, no reclama posesión.
Solo pide un lugar donde descansar su nombre.
Y entonces comprendí que Lesbos no era una isla.
Era ese instante en que dos almas dejaban de buscarse para, al fin, reconocerse.
Eran versos prohibidos,
Eliminaramaneceres sin luz reconocible,
amaneceres de libre orgasmo,
Amaneceres de lánguida paciencia...
el éxtasis de amar o desear libremente a la otra.
Memorias de mi cabeza.
En la literatura, el deseo y el amor siempre van unidos por ese hilo invisible que a veces es fácil confundir, pero solo el que ama y desea sabe distinguir. Gracias, otro buen poema erótico.
ResponderEliminarPuedo decir que no todo lo que se desea se ama... Uno lo aprende con los años, el sentimiento suele ser distinto pero el instinto muchas veces gana a la razón
EliminarUn poema tan erótico como inspirado.
ResponderEliminarSaludos.
Creo que es bueno hablar de todo, sentir como los otros el instinto de ser.
EliminarLa desnudez es en si una perturbación del deseo. El sexo forma parte de la vida. Aquello que amamos a veces no lo deseamos y otras veces se desea lo que no se ama...
ResponderEliminar