Labios de fuego. (verso 9)

Amo su cuerpo diminuto,
su danza de libélula,
la sensualidad de su suave cintura. 
Fresca era entre las orquídeas,
juego amoroso.

Se acuesta entre las colchas de seda
regresando de noche  a la barca.
Mariposa traviesa rozando el pistilo,
libélula en vuelo fluyendo en hilo de agua.
¡Oh, Gozo sin límite! ¡oh, Placer de agua!.

Dulcemente posada sobre mi carne
aferrada sobre la forma de jade.
Allí donde tocan mis labios
aparece una mancha rosada,
canta mil gemidos en mis oídos.

Divina, vomita su rio de plata
dosel adentro, carne temblorosa.
No quiere oír, ni hablar de detenerse.
Sus bajos labios aguados
lucen inflamados, rojos y brillantes.

Busca el fuego al otro lado de la montaña.

Gustab.

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